MOTIVOS PARA SEGUIR SUFRIENDO
I
CAUSAS
Porque ya has mudado los labios que yo besaba para seguir regando en el curso de los ríos tu sonrisa de novia huyente
Porque es probable que ya no existan todos los demás labios que besé tampoco, todos los labios que besé tan poco:
exactamente nunca
Porque esa piel se la llevó el viento a la memoria
Porque esa piel la quemaron los besos del olvido,
el olvido de los besos donde lavo mis pies de barro,
donde lavo mi carne viva de barro y no queda
exactamente nada
Porque aún deseo besar la nada de tus labios o no-labios con mi nada de nada en ese ayer futuro de nunca en que los labios de tu coño de barro se me hagan más eternos que loss de tu boca, que ésos de tu boca o de su boca que ya no nunca ni nada tampoco
...tan poco ya.
(Y silencio) Shhhhhhhhhhhh (Silencio)
II
PRIMER MOTOR
Nunca vi el interior de tu vagina y ahora
que se me hace difícil prescindir de tu materia
en el imperio de la forma,
y ahora en el imperio de las guerras que se barruntan en el metro arriba abajo vertical ciudad y escaleras a babor -a estribor unas tetas ingrávidas como dobles plutones y calor de un verano que escupe al otoño de los cuerpos que para reciclar donaron todos sus poemas de joven,
ahora, tu coño que nunca vi por dentro
es lo que más deseo:
tu caverna oscura, húmeda y profunda donde alcanzaba el placer máximo con mi ojo
ciego y extensible
explorando como nunca aquel umbral,
aquel umbral de insolada penumbra
donde habitaba el grito incansable y cerraba los párpados
en esos instantes del hogar del silencio y sabor a ayer futuro,
de gotas de sudor floreciendo en nuestras pieles
nuestras pieles tan “solamente de ese momento” y existentes como el rotundo peso sobre el quejido de los muelles y el vaso que sinfónicamente se caía de la mesa,
y el cuadro de la pared con Napoleón tan quieto torcido en la estepa como esperando un plato de sopa,
y la luz que se ocupaba de que el verano fuese patente a través de los ojos de la persiana observándonos con esa lascivia tranquila de la hora de las siestas cuando hace cuarenta grados y las trayectorias de las moscas describen símbolos de hastío en idiomas inmediatos y sólo tú y yo somos vida como si todo lo que ocurre poco después en la noche fuera consecuencia pura de nuestro primer motor en el amor de la tarde, como si todo lo que se moviera; los gatos, las nubes, los coches, incluso el metro que tarda, las tetas de la corredora, las escaleras mecánicas, las moscas de constantes palimpsestos, las hogueras, el mar, fuera tan solo una réplica de habernos amado tanto, tan dentro el uno del otro en esa tarde muerta si no fuera porque cuando te tumbaste a mi lado quise olerte y pensar que tu pelo cayendo casi acariciando tu hombro esférico era el más hermoso del mundo, que aquello era sencillo, que era lo bello, la idea extática, la buena nueva que provenía de tu cuerpo declarada como un perfume radiado; ¡cómo sentía en el placer de tu tacto el hermanamiento de todos los hombres!; el perdón y la esperanza; no podía haber nada malo en el mundo si podía existir el amor tal y como era -todo ser- en ese momento;
mi miembro un ojo ciego, extensible, buscando -con todo mi ser en ti-, la visión:
mi esperma hecho de todos los ojos que en el instante, tras el incomputable “haber conocido”, corrían desde la fuente deífica como el primer río:
y entonces ya existiría siempre la muerte,
el pesar de ver el movimiento de ese hilo blanco de esperma corriendo entre tus labios oscuros, rodeando el ano sofocado que parecía querer respirar, encontrando su valle en tus nalgas hasta llegar a la sábana a morir como en el centro del océano.
Precisamente por ese torrente,
existiría siempre la muerte
Esas tardes hacíamos -como nunca nadie hizo (de hacer) como si antes nunca hubiera existido- el Amor;
Esas tardes hacíamos el Amor y la inconsciencia no implicaba aún tener que emerger a un hogar de sufrimiento y vivía porque era joven los poemas y el nirvana existía y era una religión de liturgias constantes en las que el tedio era todo lo que no era sagrado y no al revés
como ahora;
y acariciar el verano con la punta de los dedos del alma que eran de veras el rosario de la aurora:
aquél lugar en que quedarse a vivir para siempre, ¿recuerdas?
escribía poemas de los que ahora me avergüenzo porque prescindía de adjetivos y era lo más absoluto acaso lo único que existía; era dios verte cada día y cada momento una eternidad de estar amándote con la única rotundidad posible. Y no era triste.
Ahora trato de no medir la pasión aunque eso jamás la haga comparable a ese tiempo en que nos llamábamos dios tocándonos las caras y llorábamos, acaso porque intuíamos que no siempre estaríamos así, tumbados uno frente a otro en una tarde muerta de un agosto sofocante en la que los dos resucitamos al mundo de la muerte
Y por eso desde entonces deseo de nuevo tu coño
aun sabiendo que nada ya nunca tampoco,
pero acaso no triste y siempre
más eterno que tu boca
III
He podido entre
ver
que esto
es violarte contigo,
llave naranja
para dejar de sufrir
única
mente, Belleza.
Dejar de sufrir
ahora que miro como el universo
singularmente
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9 comentarios:
creo
que no se merecen tus letras quedarse sin comentarios.
lo leí hace un millón de días,
pero no me paré a opinar.
eso, que
precioso y estremecedor.
pero que no se sufra en plutón
aunque sobren los motivos.
kantamelade (lagarto amarillo)
http://es.youtube.com/watch?v=bFQJRgvToQ0
vale, valeee
no te pongas tan pesao
acepto encantá cenar juntos alguno de estos días
si es ke...
cómo eres
Me encantó este post. Es una lástima que no lo haya leído.
blablablá pero with you
http://youtube.com/watch?v=NeBpNa7lA7Y
¡P(l)utón! Que ya ni actualizas ni nada, ni te paseas por los blogs.
Color oscuro, casi negruzco, con reflejos violáceos y rojo sangre.
Sabor intenso al paladar, acompañado de una profundidad amarga al ser ingerido...
De aroma afrutado, deja empañada la copa de un cuerpo nostálgico, con ciertas notas bukowskianas
que en boca resultan sensuales y rezuman carnalidad acompañada de lágrimas nocturnas…
Reconozco este sabor.
Clasificación: Sin duda, se trata de una composición armónica, llena de volumen, sin aristas, con una muy buena acidez y un final redondo y elegante.
Comentarios: Sumándome a la opinión de u. b; actualice su bodega Sr. Herrera, que el insomnio veraniego en Madrid puede llegar a ser aciago y pasa mejor degustando sus versos.
Salud;)
creo que acabo de llorar con este poema.
PRECIOSO
un gusto, toda una experiencia
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