BLUP
Que tú seas eso, exactamente eso y lo por venir es como estar muerto: lo por venir y eso y lo que eres, todo exactamente lo mismo. No puedes dejar de pensar. Eres como una merluza en el mercado cuando te pasa eso, y crees que eres en lo por venir, que eres lo por venir en el mercado, comprando una merluza. Pero tú eres la merluza. Es duro, y lo sabes de refilón, pero lo sabes, tú, blup blup, lo sabes. No mientas, no mientas a tu por venir, tú, merluza, blup, muerto en el mercado sobre el hielo exactamente sobre el hielo, exactamente muerto, merluza, y tú, comprándote. Ahá y blup blup al mismo tiempo: No te lo ocultes. No pienses. Ve y compra merluza, o pescado si quieres, sorpresa, aunque comprar pescado sin más sea como estar en nivel cero de la clase de ser humano, y siendo repetidor, repetidor humano, piénsalo, ¡ah! ¡no no! No lo pienses: lo sabrás. Mejor merluza y no pescado porque si no te quedarás en la puerta con los sin nombre en el infierno. Tú ve y compra merluza, atrévete tú, que lo eres pero no quieres, blup, yo te doy vida, tranquilo. Tú ve, ve y compra, para comer: que sea para comer. No lleves la merluza a la UCI porque entonces, tú y tu por venir seréis todo merluza, muerto, no blup, el acabóse además indisfrutado, sin funeral, vanamente electrocutado y además sin una pizca de ser en ninguna memoria. Aspira a ser una merluza o el mar: es exactamente lo mismo, y lo mismo que ser tú, pero intenta no estar muerto. Tú, tu por venir ahora, inténtalo, mar, mierda de humano nunca contento. Sobre el hielo de la placa de hielo de Rossen hay un hombre roncando, o un teléfono que vibra, o un llanto incorpóreo. ¿Ves lo que has hecho? Tú. Deja de pensar y de pienso. Soy amo del blup. Y tú, cable de ti mismo, pelmazo, ¡finta! ¡Finta rápido! ¿Perdón? Tiene mi lengua en su bolsillo, toda llena de pelos en las branquias, y hebras de tabaco en los ojos mi lengua gris tacumba como el rostro del tendero. París y su río de reír ya tanta suicidada exageración y crisis de siglos, Auswitz en el plato de sopa, camarero, camarada, roncando a barlovento. ¡Rescatemos al hombre, capitán! ¡Horacio estaba gordo! ¡Rescatemos al hombre de la cárcel de la ciudad Poeta, P-O-E-T-A, de la cárcel de la ciudad Poeta! (qué horterada). Y celebremos la vida en el horizonte con vino de mar y merluza al horno de Sol oscuro. Quedan invitados los abrazos de los náufragos, los hallazgos de los ciegos, y las botas del Lazarillo de Tormes. Quijote es el pinche de ronca y blup
blup
blup
blup
blup también,
¡ah!
y un punki que no sea famoso,
y el aleehop de Teresa, ese de las Olimpiadas a pase de Juan,
y el peine blanco de Juan Ramón,
y el pálido rostro de Durante,
... ése monstruo concéntrico mitad merluza, mitad dios, mitad hombre completo