31.1.09
A Daniela
Y me quedó tu nombre, siete letras, de ti.
Y tú, viviendo
Pedro Salinas
No se puede amar
con armadura no se puede
amar
Dame un beso ínfimo
de piel desnuda, amor,
sobre los hierros vencidos.
Dame un beso tan desnudo
que sólo sea tu nombre.
19.1.09
DIOS ES UN ROBOT
I
Nombres como rebaños de moras
moran como rebaños de nombres,
haciéndole sangre, paso a paso,
al camino,
sangre color sangre que restituye innombrados
a la raíz más honda del grito:
allá donde la chispa espera como una boya,
y la ciencia paso a paso, triste
como una sonrisa pendiente
tropieza con lo que llaman verdad.
II
Todos están sepultados de materia (o asunto, pretexto, piloto automático, botón del microondas – Start – Cielos ya no significa cielos, sino que le sobró al croissant un minuto – y que le sobre tiempo a un croissant es de risa de la mala).
III
Han puesto en el Partenón un Cristo con el corazón metálico,
y mientras,
el camino está lleno de sangre,
sangre que es sangre,
y las torres de Dios invertidas
son como jeringuillas de cisnes
o pollas que eyaculan cisnes
que harán que la vida
dure un ratito más…
creo…
IV
hombres,
dulces garrapatas gordas,
alimañas,
no os dejan ser bellos
hay demasiadas bestias que no han llorado todavía en su propio lecho de muerte,
todos los días serán zapatos pasados de moda.
V
En el centro de la tierra corremos descalzos a pesar de las quemaduras,
escuchamos a pesar de estar vomitando hielos, ceniza, alcohol,
plumas cada una con su nombre.
Nos da asco casi todo,
incluso el pálpito del misterio,
la obturación del impulso,
sin o con siempre,
no hay esperanza,
sólo fatalidad
y momentos encapsulados en paraísos artificiales falsos,
de mentira,
casi de plástico.
Hacemos el amor,
explicamos que no es lo mismo esto que aquello,
mostramos los garabatos como reliquias o como putas,
y nos quedamos siempre sin nombre,
nadie nos llama,
todo el mundo se caga en esos malditos símbolos,
veintiocho,
holgazanes,
ésos sólo son veintiocho,
de los demás que andan en rebaños invisibles pero no imposibles nos encargamos nosotros,
ya los veréis publicados en libros de cristal translúcido.
VI
Dios es un robot,
lo digo en serio.
Dios es un hombre que es un robot,
no sé explicarme…
necesito un curso de esos en los que te enseñan a saber lo que piensas,
pero no tengo dinero.
Bueno.
Igual me entienden de todas formas:
DIOS ES UN HOMBRE QUE ES UN ROBOT
VII
Nadie me llama por mi nombre,
pero no importa.
No me importa porque he aprendido a no llorar.
Y porque el futuro no existe
y así puedo decir que amo en presente.
VIII
Pasé siete años borrando el pasado, el futuro y el condicional del verbo amar de los libros de texto,
pero siguen fabricándolos,
y tuve que decidir entre amar o borrar el pasado, el futuro y el condicional del verbo amar de los libros de texto y al final he decidido amar porque ya estaba harto.
IX
Mientras tanto,
voto por verter el suspenso
como un…